Tras el colapso de varios desagües durante las fuertes lluvias en el área metropolitana de Bucaramanga, las autoridades intensificaron las labores de limpieza en las cañerías. Lo que hallaron lo dejará sorprendido.
Cuando los aguaceros se desatan sobre Bucaramanga y el área, en varios puntos el agua se estanca y se forman suertes de piscina por las que solo los conductores más osados se atreven a transitar.
Dos de los puntos más vulnerables de la capital santandereana se ubican en el cruce de la Avenida González Valencia con Calle 41 y en el deprimido del Mesón de Los Búcaros.
Precisamente, sobre el sector de la González Valencia, en mayo pasado, durante las fuertes lluvias, un motociclista cayó al agua cuando se arriesgó a tomar esta vía que conecta con el Centro.
Por su parte, vecinos de la zona se preguntan si las alcantarillas no dan abasto para evacuar el agua o se encuentran taponadas.
Al respecto, Mayra Vega Bayona, profesional del área de Infraestructura de la Empresa Pública de Alcantarillado de Santander, Empas, señaló que, con relación al empozamiento de agua, “desde el año anterior adelantamos un seguimiento a esta situación. Detectamos que se registra una o dos veces al año en picos muy altos de lluvia”.
Vega Bayona indicó que es probable que, cuando las lluvias son más intensas, las alcantarillas no den abasto para la gran cantidad de agua que cae. Sumado a ello, la Calle 41 forma una especie de batea a la que se direcciona agua de otras vías de la zona.
Sin embargo, la funcionaria advirtió una situación que agrava aún más el panorama: la falta de cultura ciudadana.
Los ‘tapones’ de las alcantarillas
Luego de una visita que realizó la Empas al cruce de la Avenida González Valencia con Calle 41, se utilizó agua a presión con un vehículo especializado que limpió las alcantarillas.
Tras este recorrido, Mayra Vega Bayona indicó que la basura que arrojan algunas personas a los sumideros dificulta el paso del agua. “Durante la visita de inspección se encontraron tablas de madera que obstruían la entrada del agua lluvia”, expresó la profesional del área de Infraestructura de Empas.
Por su parte, en los dormitorios que hace algunos años habían instalado los habitantes de calle en el intercambiador del Mesón de Los Búcaros, la Empas halló basura y otros materiales.
Entre los elementos más insólitos con los que se encontraron los operarios de la Empresa de Alcantarillado están colchones, sábanas, elementos reciclables, alucinógenos y ropa.
Sin embargo, al realizar una inspección más detallada en uno de los sumideros, se encontró a un habitante de calle que dormía dentro de uno de los desagües. En este ducto se encontraron cerca de cuatro dormitorios en los que, al parecer, más personas en situación de calle pasaban la noche.
Asimismo, vasos, botellas, bolsas y otros empaques plásticos que ciudadanos arrojan en calles son arrastrados hasta las redes de desagüe.
Según el informe oficial, son más de 400 toneladas mensuales, en promedio, las que se retiran de las alcantarillas en Bucaramanga, Girón y Floridablanca.
Otros de los puntos críticos identificados se ubican en el deprimido del Mutis, Calle 35, paralela del Caracolí en Floridablanca, barrio Rincón de Girón y Vía Chimita, entre Bucaramanga y Girón, entre otros.
Acciones contra inundaciones
Con robots y cámaras de video de alta tecnología, operarios revisan palmo a palmo la red y realizan limpiezas, de ser necesario.
Específicamente, en el cruce de Siete Bocas, la Empas informó que se hizo una asignación de recursos para ejecutar una obra civil consistente en una “mejora y optimización de la entrega de las redes al colector de La Rosita y con ello evitar afectaciones”.
A la fecha, el proyecto se encuentra en fase de estudios y diseños, además de los permisos de intervención del espacio público. Las obras arrancarían en el segundo semestre de este año.
Cabe decir que la empresa adelantará actividades de sensibilización para evitar que los negocios cercanos arrojen basura y otras sustancias a los sumideros.