Siete años después de haber sido seleccionadas, 77 familias rurales de Santander siguen esperando las viviendas gratuitas prometidas por el Gobierno.
Un nuevo tropiezo sufre el proyecto de vivienda rural gratuita para 77 familias de Santander, la mayoría ubicadas en las provincias de Guanentá, Comunera y Guanentina. Tras ser seleccionadas en la convocatoria del Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural en 2018 y asignado el subsidio en 2019, el programa ha presentado diversos inconvenientes. Hoy las viviendas siguen sin estar completamente terminadas.
La denuncia más reciente la hizo el veedor del proyecto, Cristian Beltrán Velásquez. Según él, las obras están paralizadas porque, desde el Gobierno Nacional, no han continuado los recursos necesarios para avanzar. Este problema se presenta desde fines de 2024, cuando, según el cronograma, ya deberían haberse entregado todas las unidades habitacionales.
“Desde Fiduagraria S.A., la entidad contratante de los 77 subsidios de vivienda nueva, me han manifestado que el Ministerio de Hacienda y el Ministerio de Agricultura no han realizado la transferencia de los recursos, lo que ha retrasado los pagos a los contratistas”, indicó el veedor, quien ha facilitado durante años la conexión entre los usuarios y las entidades del Estado.
Beltrán recordó que estas viviendas fueron contratadas originalmente en 2019 con un contratista que se “desapareció” con un anticipo de alrededor de 10 000 millones de pesos. Fiduagraria tuvo que activar las pólizas para recuperar ese dinero, y solo en 2024 empezó nuevamente la ejecución tras lograr recuperarlo a través de aseguradoras.
“Hacemos un llamado de atención al Gobierno Nacional para que gire los recursos y se culmine cuanto antes este proyecto, por el que las familias llevan siete años de espera. Además, existen fallos del Tribunal Administrativo de Santander que ordenan su ejecución inmediata desde hace más de tres años, sin que se haya dado cumplimiento”, afirmó el vocero.
Hasta ahora se han entregado cerca de 50 casas que, debido a las demoras y el aumento de precios del mercado, sufrieron modificaciones en acabados e instalación de puertas internas, explicó Beltrán.

Historia del proyecto
La ejecución del proyecto para las familias de Curití, Galán, San Gil, Charalá, Vélez, Simacota, Rionegro y Sabana de Torres se vio retrasada por múltiples factores. El incumplimiento del contratista inicial (Consorcio Futuro) llevó a Fiduagraria a liquidar ese contrato.
En octubre de 2023, en una reunión en San Gil entre Fiduagraria y los beneficiarios, se acordó contratar varios contratistas por municipio. En marzo de 2024 estos comenzaron a movilizar materiales y organizar la logística, considerando el difícil acceso a varias zonas rurales.
Durante ese periodo, siguiendo las recomendaciones del contratista inicial, algunos beneficiarios demolieron sus ranchos precarios y terminaron viviendo en cambuches o pagando arriendo. Ellos son los más interesados en que las obras se concluyan pronto.
En octubre de 2024 comenzaron a entregarse las primeras viviendas, como la de la familia Guevara, de la vereda Los Pozos en San Gil. Esta familia, desalojada años antes de una torre de control del aeródromo, tenía grandes expectativas depositadas en el proyecto.